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Actualizada 1ro de mayo del 2007
                     
     
 
Boletín Cultural
 
Simiente
Boletín electrónico #18


Simiente No. 18. Órgano de la Dirección Municipal de Cultura. Ave.61 e/ 66 y 68 mmTeléfono 6 7185 mmE-mail: dmcguanajay@cubarte.cult.cu

Directora:
María Antonia Herrera

Jefa de Redacción:
Sachen Victores

Colaboradores:
María Isabel Valdés
Luis Suárez García
José Armando Valdés
Teresa Borrell
Madelyn Ramírez

Consejo Editorial:
María Antonia Herrera
Sachen Victores
Ana Margarita Valdés
Rebeca Figueredo


Portada: Dibujo del artista de la plástica Lemay Oliva.

SUMARIO:
Genio y Figura
Flores y guayaberas en tiempo de discoteca
El Centro Progresista en la memoria
Estás aquí
Catorce años de Peña en Guanajay
A ritmo de Metangala
¿De dónde viene el reggaeton? ¿Qué mensajes nos trasmite?
Patrimonio


Atrás Genio y Figura...

mmmmPor María Antonia Herrera

Se adentró en el mundo cultural desde muy pequeño, componiendo décimas, arte que aprendió de sus padres cuando se juntaban con otros familiares en los guateques que tenían lugar en el batey donde nació.
A partir de 1961 integró el Movimiento de Artistas Aficionados y se vinculó al teatro; más tarde formó parte del coro de la CTC y del elenco artístico de las Estampas de Guanajay que ya son parte de su vida.
En 1980, con el grupo de teatro lírico, se presentó en el festival Zoila Gálvez donde obtuvieron el Gran Premio. Al mismo tiempo participa en concursos de declamación recibiendo siempre la aceptación del público y los halagos de artistas ya consagrados como el popular actor Idelfonso Tamayo, quien tras verlo declamar expresó: no recita con los labios, sino con el corazón.
Imprescindible en cada actividad cultural, acompañado siempre de su amada esposa y cómplice, nos regala en cada ocasión sus innegables dotes histriónicas, conduce con elegancia un programa entre cuentos y anécdotas simpáticas, canta o declama poemas clásicos y populares. Todo con naturalidad y buen gusto.
Es autodidacta y se califica a si mismo de atrevido. Dueño de una memoria prodigiosa, buen conversador y profundo estudioso de la música cubana, suele ofrecer instructivas conferencias acerca de los géneros musicales cubanos y sus grandes intérpretes de siempre.
Desde hace dos años anima una peña el último domingo de cada mes en el Museo de la localidad. Allí acuden, con sol o lluvia, sus admiradores para disfrutar de su elocuencia, de la calidad de sus invitados, de buena música y poesía, todo en armónica y agradable complicidad con el anfitrión.
Parafraseando su ya acostumbrada presentación en cada peña, les diré que él es Paco y que en efecto, tiene muchos amigos.



Atrás Flores y guayaberas en tiempo de discoteca
mmmPor Ana Margarita Valdés

No son pocos los guanajayenses que han alcanzado este nuevo siglo marcados por la nostalgia de sus bailes de juventud en el Centro Progresista, la Colonia Española, o la sociedad El Progreso. Uno de aquellos recordados encuentros, lo motivaba la llegada del mes de mayo con los colores y aromas de la primavera. Era el Baile de las Flores. Esa noche, los hombres exhibían una flor en la solapa, y las mujeres vestían de largo luciendo flores en el cabello o en el traje.
Fueron muchos los años que el Baile de las Flores engalanó los salones de las Sociedades guanajayenses. Cómo no ser añorado entonces por nuestros abuelos.
Pero el tiempo transcurrió y una generación que ya duplica sus décadas creció sin él. Mucho menos la recién estrenada, que ahora irrumpe en el Círculo Social convertido en Discoteca.
Una de las direcciones fundamentales de la política cultural cubana ha sido, y es, el rescate y revitalización de la cultura popular tradicional; empeño de gran acierto en aras de salvaguardar valores y componentes auténticos de nuestra identidad. Las tradiciones, legado que trasmite una generación a otra, no son un producto susceptible de ser importado o impuesto; no son un modelo o patrón que ha de copiarse indefinidamente según la voluntad de los encargados de elaborar y dirigir el proyecto cultural de una comunidad.
El rescate de tradiciones no puede convertirse en una carrera maratónica de las instituciones culturales, mucho menos cuando en este medio, rescatar, no significa «desenterrar», como en los predios de la Arqueología; ni tradición, es sinónimo de costumbre.
Algunos investigadores de la historia y la cultura local, han sugerido el «rescate» del Baile de las Flores. Otras personas de algún modo vinculadas a nuestro sector, también lo han hecho. Hace algunos años, la Casa de Cultura, se propuso la realización de este baile en el mes de mayo. Con ese propósito, el día señalado adornamos con flores el salón del Círculo Social, y también las vendimos a la entrada para que fueran adquiridas por los asistentes. Además de una orquesta en vivo, que procuramos interpretara música tradicional cubana, un especialista de la institución preparó algunas palabras para dar a conocer, inicialmente, las intenciones y el significado de la actividad. Finalmente, «cumplimos nuestra meta». El Baile de las Flores se hizo con una gran participación de público, solo que en nada tuvo que ver con el de antaño, salvo por las pretendidas protagonistas del hecho que yacían marchitas y pisoteadas en el suelo, junto a alguna que otra perga de cerveza abandonada. Anacronismo en el que se habían transformado las buenas intenciones de la propuesta.
Actualmente, y desde hace bastante tiempo, los jóvenes de Guanajay, como la mayoría de sus congéneres, salen a bailar todos los fines de semana en la Discoteca de su localidad, o en otras de territorios cercanos. Eso sucede cada viernes, sábado, y domingo, salvo raras excepciones. Sin obviar, por supuesto, los bailes populares que se realizan cada año con motivo del aniversario de fundación de la villa u otras celebraciones.
Las costumbres y el ritmo de la vida en la primera mitad del pasado siglo, no propiciaban el hábito de bailar con tanta frecuencia. Por eso, tal vez, eran tan especiales para los jóvenes de entonces los bailes que se programaban cada mes - o más alejados en el tiempo - y que, de algún modo, encontraban justificación: el amor, en febrero; las guayaberas, en abril; las flores, en mayo, Las Mercedes, en septiembre; San Hilarión, en octubre; entre otros como el Baile de Fin de Año o con motivo de carnavales.
No hacen falta flores o guayaberas para motivar a los bailadores contemporáneos; como no hace falta tampoco presionar al pueblo para que asista a Las Estampas de Guanajay, pues lo hace convocado por el sentido de pertenencia e identificación con una tradición auténtica. No quisiera que el lector interpretara mis palabras como una idealización del presente. Si desenterrar antiguas costumbres, se trasformara en una fórmula profiláctica para detener, un tanto, agresividades y desenfrenos, seríamos los primeros en validar una propuesta como el Baile de las Flores. Pero del pasado se aprende, no se copia. Se trata de no rechazarlo como inservible, pero tampoco llevarlo como soga al cuello asfixiando los nuevos códigos.


Atrás “El Centro Progresista en la memoria”
mmmmPor Luis Suárez García

Entre los sitios patrimoniales y entrañables de Guanajay, el Centro Progresista; hoy Círculo Social Obrero, ocupa para las generaciones de más avanzada edad un lugar de privilegio. Porque fue mucho más que un edificio de hermosa arquitectura o un lugar de entretenimiento; fue abrigo de las ideas más patrióticas y revolucionarias de las diferentes épocas.
Crecimos oyendo la historia de sus orígenes en 1882 cuando un grupo de artesanos se unió para darle vida en una vieja casona colonial. Eran los años en que el joven patriota guanajayense Ismael Cejas era proclamado como una de las figuras más destacadas de la oratoria.
En la noche del memorable 24 de febrero de 1895, el centro celebraba un baile, que terminó siendo jubiloso festejo por el inicio de la Guerra Necesaria organizada y dirigido por José Martí. La ira de las autoridades españolas no se hizo esperar y el ejército colonial ocupó el recinto con insolente prepotencia.
La seudorrepública llegó con su carga de injusticia y represión, y en marzo de 1935 cuando los obreros guanajayenses se sumaron a la huelga revolucionaria, el Centro Progresista fue acusado de ser foco conspirativo de los opositores al Batistato. El capitán Armando Reyes Chaple, Jefe del Escuadrón 21 de la Guardia Rural, con el apoyo del Tercio Táctico de Pinar del Río se dispuso a aplastar la huelga. La decana de las sociedades pinareñas de aquellos años fue humillada por segunda vez en su historia.
El salón fue ocupado por la soldadesca y utilizado como dormitorio. El paso de los transeúntes por la acera que está frente al edificio fue prohibido. En la entrada principal se colocó un cartel que rezaba: NO PASE. ZONA MILITAR, y el patio fue convertido en caballeriza del ejército.
La sola presencia de los soldados del Tercio Táctico, que custodiaban el portal con fusiles de reglamento y gestos intimidatorios, hizo hervir la sangre de los que soñaban con un país sin opresores.
Con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Batista volvió a desangrar la patria. En esta última etapa de lucha el Centro Progresista hizo su aporte mayor. Fueron suspendidas todas las actividades bailables después del desembarco del Granma el 2 de diciembre de 1956 hasta la huida del tirano. Nada pudieron lograr las amenazas y detenciones.
En su planta superior fue constituido el núcleo guanajayense del Directorio Revolucionario en diciembre de 1956, y durante la huelga del 9 de abril de 1958 se acuartelaron en sus recintos numerosos revolucionarios del Movimiento 26 de julio. El 1ro de Enero del 59 el júbilo llenó cada rincón del centro y se estableció allí el cuartel general de las triunfantes fuerzas revolucionarios. El 17 de enero, cuando la Caravana de la Libertad marchaba hacia Pinar del Río, Fidel detuvo el jeep donde viajaba frente al centro. Se bajó, contempló el edificio y ordenó que el acto guanajayense por la victoria se efectuara allí, y desde lo alto del muro habló a la multitud que se había congregado para vitorearlo, rodeado de las legendarios rebeldes de la Sierra Maestra y del pueblo que tanto contribuyó a la causa de la libertad.
Resulta motivo de orgullo recordar que la primera actividad festiva del período revolucionario se realizó el 3 de marzo del 59, cuando María Teresa Vera fue declarada Hija Predilecta de Guanajay en gesto unánime del pueblo que la inmortal trovadora había de recordar como el más grande de los homenajes recibidos.
Entre tantos acontecimientos relevantes que sucedieron después, ocupa un lugar importante la Operación Tributo efectuada en el salón principal del centro el 7 diciembre de 1989, y que trajo a los brazos de la patria agradecida a los guanajayenses caídos en cumplimiento de honrosas misiones internacionalistas.
Nuestro Centro Progresista tuvo entre sus asociados a destacadas personalidades de la lucha y de la cultura guanajayenses, a ellos dedico este recuerdo; a Eduardo y Enrique Díaz Ortega, Luis Manuel Núñez, Manuel Manteiga, Rafael Loza, Guillermo Quintero, Enrique Céspedes, Américo Navarro y Venancio Díaz. Y a los inmortales Ismael Cejas, Evelio Prieto, Pedro Julio Esperón, Adolfo Delgado, Eduardo Panizo, Luis Enrique Álvarez y Miguel Antonio Ravelo.
Centro de cultura y de patriotismo, de unión y de identidad, así estará para siempre en la memoria de Guanajay el Centro Progresista.

Atrás Estás aquí
mmmmmmPor María Isabel Valdés

Estás aquí
en cada mueble empolvado de pájaros
y murciélagos
Poniendo pulcritud donde la fealdad
ya no se esconde
Belleza en cada planta sembrada
por tus manos

Incansable entusiasta
De corazón tierno como el alba
Amaste a todo, a los tuyos y a la
Vida

Estás aquí
en la noticia recortada
en el fino detalle onomástico
con la flor que nunca te faltó
Esa que hoy te ofrecemos
para que vivas siempre
en cada detalle.


(1) Se refiere a Carmen Noa, trabajadora de Cultura, recientemente fallecida



Atrás CATORCE AÑOS DE PEÑA EN GUANAJAY
mmmmPor Gilda Guimeras
Bimestral a veces, trimestral, cuando no queda más remedio, y siempre que es posible con la frecuencia mensual de sus primeros tiempos; mostrando una fiel vocación de permanencia y hondas raíces dentro de la población de Guanajay, ha llegado a su aniversario 14 la peña que el pianista Juan Espinosa –ilustre hijo de esta villa- anima desde 1990 en el museo municipal Carlos Baliño para beneplácito de los amantes de la buena música.
Medir el impacto cultural de estos encuentros dominicales es posible con tan solo escuchar las palabras de satisfacción y elogio que a ellos dedican María Antonia, Carmen Luisa, Laura, Roberto y muchos otros de sus asiduos concurrentes. Ellos no pierden ocasión de congratularse por esta iniciativa que ha traído hasta las tierras del Capellanías a las más importantes voces de la lírica nacional, amén de a relevantes figuras de la talla de Luis Carbonell, Héctor Quintero, Carlos Ruiz de la Tejera, Aurora Pita, Julio Alberto Casanovas o María Teresa Pina -por solo citar a los más recordados-, ni escatiman adjetivos para Juanito, el alma de la peña, tal y como lo definió en certeras palabras la soprano Lucy Provedo, también de ancestros guanajayenses.
Justamente fue ella -una presencia ya imprescindible para sus muchos admiradores- quien, como en tantas otras oportunidades, se llevó las palmas de la tarde haciendo gala de su bella voz, de un exquisito repertorio y de un innegable ángel para comunicarse con el público.
Que a este espacio ganado pese a dificultades de todo tipo a fuerza de deseos de hacer, amor y talento le queda mucho tiempo por delante, es algo que nos atrevemos a asegurar quienes lo frecuentamos. Garantía de ello son no solo los esfuerzos de su anfitrión, sino también los de todos los que, desde las filas de Cultura o de la comunidad, se encargan de hacerlo posible, ya sean estos el emblemático matrimonio que forman Paco y Deysi o las infatigables Ada Rodríguez y Julia Sierra, programadora y directora municipal respectivamente.
Nos queda, entonces, regocijarnos por tan feliz cumpleaños, desear que el transporte quiera ser aliado y no enemigo de este empeño y esperar por la llegada de sus quince que, sin duda alguna, celebraremos con traje largo y a museo lleno.


Atrás A ritmo de Metangala
mmmPor Madelyn Ramírez
Cuando el público enmudece, suspira, estalla en aplausos, cuando sigue cada detalle y escucha con todos los sentidos, no cabe duda, el escenario está habitado por la entrega en una propuesta especial.
Eso resulta el espectáculo de Metangala en cada presentación que se repite hace 4 años por el mes de agosto, los ritmos cubanos conquistaron a hermanos italianos por la pasión de su profesor, el joven bailarín guanajayense Esmil Díaz.

Atrás ¿De dónde viene el reggaeton? ¿Qué mensajes nos trasmite?
Por José Armando Valdés y Rebeca Figueredo

Cada época trae consigo nueva música, modas, giros lingüísticos y bailes que entretejen y configuran determinados tiempos, en los que la cultura se enriquece o se empobrece de acuerdo a la calidad ética y estética de los aportes que recibe. Quiero referirme aquí al reggaeton, ritmo que en estos años enloquece a nuestros jóvenes y domina el ambiente musical de discotecas y fiestas.
Ningún ritmo es negativo por naturaleza, sino por el mensaje que pueda contener y trasmitir y considero por tanto que las muchachas y muchachos que durante horas mueven caderas y piernas al compás del reggaeton deben conocer algo de su origen y sobre el contenido de sus letras.
El reggaeton es descendiente del reggae que fue introducido por el célebre cantante jamaicano Bob Marley. Literalmente reggae significa “para el Rey”, es decir, el Mesías, pero no precisamente al Mesías de los textos bíblicos, se refiere a Ras Tafari; personalidad controvertida y oscura del mundo político africano, que llegó a convertirse en Emperador de Etiopía. En 1930 se hizo llamar Haile Salasie, es decir, “poder de la Santísima Trinidad” y se presentó ante el mundo como un cordero sacrificial de la raza negra.
Durante su largo y sangriento gobierno fue bautizado por su propio pueblo como “monstruo” y “asesino”. Practicó en pleno siglo XX sacrificios humanos en virtud de sus demenciales y retrógradas creencias religiosas. Fue sacado por la fuerza del poder, cuando ya el pueblo etíope no pudo resistir tanta miseria y oscurantismo.
Ese hombre de terrible recordación fue elevado por Marley en canciones cuyas letras invitan al consumo de drogas y otras acciones funestas para la juventud. La propia vida del cantante es ejemplo de marginalidad y desorden. Al morir de cáncer cerebral a los treinta y seis años de edad, dejaba más allá de su incuestionable calidad interpretativa, una estela de drogadicción y una vida sentimental conducida con torpeza.
Con su muerte, la adoración a Haile Salasie no menguó; en la actualidad un grupo de hombres que se hacen llamar Rastafaris rinden culto a su memoria y creen que el “adorado” resucitará y regresará para redimir a su pueblo. Ellos no tienen ministros de culto salvo los cantantes de reggae.
El reggaeton quizás no adora a Ras Tafari, pero sus canciones llevan mensajes negativos en textos vulgares que invitan a la promiscuidad y a la corrupción del carácter y las buenas costumbres.
Así como la composición musical del reggae es deliciosa al oído y al cuerpo, la cadencia del reggaeton es pegajosa y convida al baile sensual; pero la juventud, ese divino tesoro de cada sociedad, debe buscar la trascendencia de textos para ir a una esencia limpia y atractiva. Es hora de dejar a un lado las banalidades de un baile que nos lleva a satisfacer inquietudes propias de la adolescencia por vías erróneas que pueda conducir a flagelos como la drogadicción, el SIDA y hasta la propia muerte.

 

Atrás Patrimonio MMM

En homenaje al Titán de Bronce, el día 4 de diciembre de 1955, fue inaugurado este hermoso parque de forma triangular y develado el busto de bronce en su honor.
La obra fue realizada por Avelino Pérez Urriola, escultor, pintor y pedagogo. Antonio Maceo ha sido captado por el artista con toda la fuerza de su carácter, con aquella expresión única que sabía darle a su rostro en los momentos más duros y críticos de la batalla.
En cada aniversario de su caída en combate, los guanajayenses le rinden homenaje al Titán de Bronce, colocando ofrendas florales en el parque que lleva su nombre. Este se ha convertido también en el punto de partida de la multidirnaria peregrinación que el 7 de diciembre acude al cementerio para rendir merecido tributo a los caídos en el cumplimiento de honrosas misiones internacionalistas.

 
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