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Simiente
Boletín electrónico #18
Simiente
No. 18. Órgano de la Dirección Municipal de Cultura.
Ave.61 e/ 66 y 68 mmTeléfono
6 7185 mmE-mail: dmcguanajay@cubarte.cult.cu
Directora:
María Antonia Herrera
Jefa
de Redacción:
Sachen Victores
Colaboradores:
María Isabel Valdés
Luis Suárez García
José Armando Valdés
Teresa Borrell
Madelyn Ramírez
Consejo Editorial:
María Antonia Herrera
Sachen Victores
Ana Margarita Valdés
Rebeca Figueredo
Portada: Dibujo del artista de la plástica Lemay Oliva.
SUMARIO:
• Genio y Figura
• Flores y guayaberas en tiempo de discoteca
• El Centro Progresista en la memoria
• Estás aquí
• Catorce años de Peña en Guanajay
• A ritmo de Metangala
• ¿De dónde viene el reggaeton?
¿Qué mensajes nos trasmite?
• Patrimonio
Genio y Figura...
mmmmPor
María Antonia Herrera
Se adentró en el mundo cultural desde muy pequeño,
componiendo décimas, arte que aprendió de sus padres
cuando se juntaban con otros familiares en los guateques que tenían
lugar en el batey donde nació.
A partir de 1961 integró el Movimiento de Artistas Aficionados
y se vinculó al teatro; más tarde formó parte
del coro de la CTC y del elenco artístico de las Estampas
de Guanajay que ya son parte de su vida.
En 1980, con el grupo de teatro lírico, se presentó
en el festival Zoila Gálvez donde obtuvieron el
Gran Premio. Al mismo tiempo participa en concursos de declamación
recibiendo siempre la aceptación del público y los
halagos de artistas ya consagrados como el popular actor Idelfonso
Tamayo, quien tras verlo declamar expresó: no recita con
los labios, sino con el corazón.
Imprescindible en cada actividad cultural, acompañado siempre
de su amada esposa y cómplice, nos regala en cada ocasión
sus innegables dotes histriónicas, conduce con elegancia
un programa entre cuentos y anécdotas simpáticas,
canta o declama poemas clásicos y populares. Todo con naturalidad
y buen gusto.
Es autodidacta y se califica a si mismo de atrevido. Dueño
de una memoria prodigiosa, buen conversador y profundo estudioso
de la música cubana, suele ofrecer instructivas conferencias
acerca de los géneros musicales cubanos y sus grandes intérpretes
de siempre.
Desde hace dos años anima una peña el último
domingo de cada mes en el Museo de la localidad. Allí acuden,
con sol o lluvia, sus admiradores para disfrutar de su elocuencia,
de la calidad de sus invitados, de buena música y poesía,
todo en armónica y agradable complicidad con el anfitrión.
Parafraseando su ya acostumbrada presentación en cada peña,
les diré que él es Paco y que en efecto, tiene muchos
amigos.
Flores y guayaberas en tiempo de discoteca
mmmPor
Ana Margarita Valdés
No son pocos los guanajayenses que han alcanzado este nuevo siglo
marcados por la nostalgia de sus bailes de juventud en el Centro
Progresista, la Colonia Española, o la sociedad El Progreso.
Uno de aquellos recordados encuentros, lo motivaba la llegada del
mes de mayo con los colores y aromas de la primavera. Era el Baile
de las Flores. Esa noche, los hombres exhibían una flor en
la solapa, y las mujeres vestían de largo luciendo flores
en el cabello o en el traje.
Fueron muchos los años que el Baile de las Flores engalanó
los salones de las Sociedades guanajayenses. Cómo no ser
añorado entonces por nuestros abuelos.
Pero el tiempo transcurrió y una generación que ya
duplica sus décadas creció sin él. Mucho menos
la recién estrenada, que ahora irrumpe en el Círculo
Social convertido en Discoteca.
Una de las direcciones fundamentales de la política cultural
cubana ha sido, y es, el rescate y revitalización de la cultura
popular tradicional; empeño de gran acierto en aras de salvaguardar
valores y componentes auténticos de nuestra identidad. Las
tradiciones, legado que trasmite una generación a otra, no
son un producto susceptible de ser importado o impuesto; no son
un modelo o patrón que ha de copiarse indefinidamente según
la voluntad de los encargados de elaborar y dirigir el proyecto
cultural de una comunidad.
El rescate de tradiciones no puede convertirse en una carrera maratónica
de las instituciones culturales, mucho menos cuando en este medio,
rescatar, no significa «desenterrar», como en los predios
de la Arqueología; ni tradición, es sinónimo
de costumbre.
Algunos investigadores de la historia y la cultura local, han sugerido
el «rescate» del Baile de las Flores. Otras personas
de algún modo vinculadas a nuestro sector, también
lo han hecho. Hace algunos años, la Casa de Cultura, se propuso
la realización de este baile en el mes de mayo. Con ese propósito,
el día señalado adornamos con flores el salón
del Círculo Social, y también las vendimos a la entrada
para que fueran adquiridas por los asistentes. Además de
una orquesta en vivo, que procuramos interpretara música
tradicional cubana, un especialista de la institución preparó
algunas palabras para dar a conocer, inicialmente, las intenciones
y el significado de la actividad. Finalmente, «cumplimos nuestra
meta». El Baile de las Flores se hizo con una gran participación
de público, solo que en nada tuvo que ver con el de antaño,
salvo por las pretendidas protagonistas del hecho que yacían
marchitas y pisoteadas en el suelo, junto a alguna que otra perga
de cerveza abandonada. Anacronismo en el que se habían transformado
las buenas intenciones de la propuesta.
Actualmente, y desde hace bastante tiempo, los jóvenes de
Guanajay, como la mayoría de sus congéneres, salen
a bailar todos los fines de semana en la Discoteca de su localidad,
o en otras de territorios cercanos. Eso sucede cada viernes, sábado,
y domingo, salvo raras excepciones. Sin obviar, por supuesto, los
bailes populares que se realizan cada año con motivo del
aniversario de fundación de la villa u otras celebraciones.
Las costumbres y el ritmo de la vida en la primera mitad del pasado
siglo, no propiciaban el hábito de bailar con tanta frecuencia.
Por eso, tal vez, eran tan especiales para los jóvenes de
entonces los bailes que se programaban cada mes - o más alejados
en el tiempo - y que, de algún modo, encontraban justificación:
el amor, en febrero; las guayaberas, en abril; las flores, en mayo,
Las Mercedes, en septiembre; San Hilarión, en octubre; entre
otros como el Baile de Fin de Año o con motivo de carnavales.
No hacen falta flores o guayaberas para motivar a los bailadores
contemporáneos; como no hace falta tampoco presionar al pueblo
para que asista a Las Estampas de Guanajay, pues lo hace convocado
por el sentido de pertenencia e identificación con una tradición
auténtica. No quisiera que el lector interpretara mis palabras
como una idealización del presente. Si desenterrar antiguas
costumbres, se trasformara en una fórmula profiláctica
para detener, un tanto, agresividades y desenfrenos, seríamos
los primeros en validar una propuesta como el Baile de las Flores.
Pero del pasado se aprende, no se copia. Se trata de no rechazarlo
como inservible, pero tampoco llevarlo como soga al cuello asfixiando
los nuevos códigos.
“El Centro Progresista en la memoria”
mmmmPor Luis Suárez
García
Entre los sitios patrimoniales y entrañables de Guanajay,
el Centro Progresista; hoy Círculo Social Obrero, ocupa para
las generaciones de más avanzada edad un lugar de privilegio.
Porque fue mucho más que un edificio de hermosa arquitectura
o un lugar de entretenimiento; fue abrigo de las ideas más
patrióticas y revolucionarias de las diferentes épocas.
Crecimos oyendo la historia de sus orígenes en 1882 cuando
un grupo de artesanos se unió para darle vida en una vieja
casona colonial. Eran los años en que el joven patriota guanajayense
Ismael Cejas era proclamado como una de las figuras más destacadas
de la oratoria.
En la noche del memorable 24 de febrero de 1895, el centro celebraba
un baile, que terminó siendo jubiloso festejo por el inicio
de la Guerra Necesaria organizada y dirigido por José Martí.
La ira de las autoridades españolas no se hizo esperar y
el ejército colonial ocupó el recinto con insolente
prepotencia.
La seudorrepública llegó con su carga de injusticia
y represión, y en marzo de 1935 cuando los obreros guanajayenses
se sumaron a la huelga revolucionaria, el Centro Progresista fue
acusado de ser foco conspirativo de los opositores al Batistato.
El capitán Armando Reyes Chaple, Jefe del Escuadrón
21 de la Guardia Rural, con el apoyo del Tercio Táctico de
Pinar del Río se dispuso a aplastar la huelga. La decana
de las sociedades pinareñas de aquellos años fue humillada
por segunda vez en su historia.
El salón fue ocupado por la soldadesca y utilizado como dormitorio.
El paso de los transeúntes por la acera que está frente
al edificio fue prohibido. En la entrada principal se colocó
un cartel que rezaba: NO PASE. ZONA MILITAR, y el patio fue convertido
en caballeriza del ejército.
La sola presencia de los soldados del Tercio Táctico, que
custodiaban el portal con fusiles de reglamento y gestos intimidatorios,
hizo hervir la sangre de los que soñaban con un país
sin opresores.
Con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Batista volvió
a desangrar la patria. En esta última etapa de lucha el Centro
Progresista hizo su aporte mayor. Fueron suspendidas todas las actividades
bailables después del desembarco del Granma el 2 de diciembre
de 1956 hasta la huida del tirano. Nada pudieron lograr las amenazas
y detenciones.
En su planta superior fue constituido el núcleo guanajayense
del Directorio Revolucionario en diciembre de 1956, y durante la
huelga del 9 de abril de 1958 se acuartelaron en sus recintos numerosos
revolucionarios del Movimiento 26 de julio. El 1ro de Enero del
59 el júbilo llenó cada rincón del centro y
se estableció allí el cuartel general de las triunfantes
fuerzas revolucionarios. El 17 de enero, cuando la Caravana de la
Libertad marchaba hacia Pinar del Río, Fidel detuvo el jeep
donde viajaba frente al centro. Se bajó, contempló
el edificio y ordenó que el acto guanajayense por la victoria
se efectuara allí, y desde lo alto del muro habló
a la multitud que se había congregado para vitorearlo, rodeado
de las legendarios rebeldes de la Sierra Maestra y del pueblo que
tanto contribuyó a la causa de la libertad.
Resulta motivo de orgullo recordar que la primera actividad festiva
del período revolucionario se realizó el 3 de marzo
del 59, cuando María Teresa Vera fue declarada Hija Predilecta
de Guanajay en gesto unánime del pueblo que la inmortal trovadora
había de recordar como el más grande de los homenajes
recibidos.
Entre tantos acontecimientos relevantes que sucedieron después,
ocupa un lugar importante la Operación Tributo efectuada
en el salón principal del centro el 7 diciembre de 1989,
y que trajo a los brazos de la patria agradecida a los guanajayenses
caídos en cumplimiento de honrosas misiones internacionalistas.
Nuestro Centro Progresista tuvo entre sus asociados a destacadas
personalidades de la lucha y de la cultura guanajayenses, a ellos
dedico este recuerdo; a Eduardo y Enrique Díaz Ortega, Luis
Manuel Núñez, Manuel Manteiga, Rafael Loza, Guillermo
Quintero, Enrique Céspedes, Américo Navarro y Venancio
Díaz. Y a los inmortales Ismael Cejas, Evelio Prieto, Pedro
Julio Esperón, Adolfo Delgado, Eduardo Panizo, Luis Enrique
Álvarez y Miguel Antonio Ravelo.
Centro de cultura y de patriotismo, de unión y de identidad,
así estará para siempre en la memoria de Guanajay
el Centro Progresista.
Estás aquí
mmmmmmPor María
Isabel Valdés
Estás
aquí
en cada mueble empolvado de pájaros
y murciélagos
Poniendo pulcritud donde la fealdad
ya no se esconde
Belleza en cada planta sembrada
por tus manos
Incansable
entusiasta
De corazón tierno como el alba
Amaste a todo, a los tuyos y a la
Vida
Estás aquí
en la noticia recortada
en el fino detalle onomástico
con la flor que nunca te faltó
Esa que hoy te ofrecemos
para que vivas siempre
en cada detalle.
(1) Se refiere a Carmen Noa, trabajadora de Cultura,
recientemente fallecida
CATORCE AÑOS DE PEÑA EN GUANAJAY
mmmmPor Gilda Guimeras
Bimestral a veces, trimestral, cuando no queda más remedio,
y siempre que es posible con la frecuencia mensual de sus primeros
tiempos; mostrando una fiel vocación de permanencia y hondas
raíces dentro de la población de Guanajay, ha llegado
a su aniversario 14 la peña que el pianista Juan Espinosa
–ilustre hijo de esta villa- anima desde 1990 en el museo
municipal Carlos Baliño para beneplácito de los amantes
de la buena música.
Medir el impacto cultural de estos encuentros dominicales es posible
con tan solo escuchar las palabras de satisfacción y elogio
que a ellos dedican María Antonia, Carmen Luisa, Laura, Roberto
y muchos otros de sus asiduos concurrentes. Ellos no pierden ocasión
de congratularse por esta iniciativa que ha traído hasta
las tierras del Capellanías a las más importantes
voces de la lírica nacional, amén de a relevantes
figuras de la talla de Luis Carbonell, Héctor Quintero, Carlos
Ruiz de la Tejera, Aurora Pita, Julio Alberto Casanovas o María
Teresa Pina -por solo citar a los más recordados-, ni escatiman
adjetivos para Juanito, el alma de la peña, tal y como lo
definió en certeras palabras la soprano Lucy Provedo, también
de ancestros guanajayenses.
Justamente fue ella -una presencia ya imprescindible para sus muchos
admiradores- quien, como en tantas otras oportunidades, se llevó
las palmas de la tarde haciendo gala de su bella voz, de un exquisito
repertorio y de un innegable ángel para comunicarse con el
público.
Que a este espacio ganado pese a dificultades de todo tipo a fuerza
de deseos de hacer, amor y talento le queda mucho tiempo por delante,
es algo que nos atrevemos a asegurar quienes lo frecuentamos. Garantía
de ello son no solo los esfuerzos de su anfitrión, sino también
los de todos los que, desde las filas de Cultura o de la comunidad,
se encargan de hacerlo posible, ya sean estos el emblemático
matrimonio que forman Paco y Deysi o las infatigables Ada Rodríguez
y Julia Sierra, programadora y directora municipal respectivamente.
Nos queda, entonces, regocijarnos por tan feliz cumpleaños,
desear que el transporte quiera ser aliado y no enemigo de este
empeño y esperar por la llegada de sus quince que, sin duda
alguna, celebraremos con traje largo y a museo lleno.
A ritmo de Metangala
mmmPor Madelyn Ramírez
Cuando el público enmudece, suspira, estalla en aplausos,
cuando sigue cada detalle y escucha con todos los sentidos, no cabe
duda, el escenario está habitado por la entrega en una propuesta
especial.
Eso resulta el espectáculo de Metangala en cada presentación
que se repite hace 4 años por el mes de agosto, los ritmos
cubanos conquistaron a hermanos italianos por la pasión de
su profesor, el joven bailarín guanajayense Esmil Díaz.
¿De dónde viene el reggaeton? ¿Qué mensajes
nos trasmite?
Por José Armando Valdés y Rebeca Figueredo
Cada época trae consigo nueva música, modas, giros
lingüísticos y bailes que entretejen y configuran determinados
tiempos, en los que la cultura se enriquece o se empobrece de acuerdo
a la calidad ética y estética de los aportes que recibe.
Quiero referirme aquí al reggaeton, ritmo que en estos años
enloquece a nuestros jóvenes y domina el ambiente musical
de discotecas y fiestas.
Ningún ritmo es negativo por naturaleza, sino por el mensaje
que pueda contener y trasmitir y considero por tanto que las muchachas
y muchachos que durante horas mueven caderas y piernas al compás
del reggaeton deben conocer algo de su origen y sobre el contenido
de sus letras.
El reggaeton es descendiente del reggae que fue introducido por
el célebre cantante jamaicano Bob Marley. Literalmente reggae
significa “para el Rey”, es decir, el Mesías,
pero no precisamente al Mesías de los textos bíblicos,
se refiere a Ras Tafari; personalidad controvertida y oscura del
mundo político africano, que llegó a convertirse en
Emperador de Etiopía. En 1930 se hizo llamar Haile Salasie,
es decir, “poder de la Santísima Trinidad” y
se presentó ante el mundo como un cordero sacrificial de
la raza negra.
Durante su largo y sangriento gobierno fue bautizado por su propio
pueblo como “monstruo” y “asesino”. Practicó
en pleno siglo XX sacrificios humanos en virtud de sus demenciales
y retrógradas creencias religiosas. Fue sacado por la fuerza
del poder, cuando ya el pueblo etíope no pudo resistir tanta
miseria y oscurantismo.
Ese hombre de terrible recordación fue elevado por Marley
en canciones cuyas letras invitan al consumo de drogas y otras acciones
funestas para la juventud. La propia vida del cantante es ejemplo
de marginalidad y desorden. Al morir de cáncer cerebral a
los treinta y seis años de edad, dejaba más allá
de su incuestionable calidad interpretativa, una estela de drogadicción
y una vida sentimental conducida con torpeza.
Con su muerte, la adoración a Haile Salasie no menguó;
en la actualidad un grupo de hombres que se hacen llamar Rastafaris
rinden culto a su memoria y creen que el “adorado” resucitará
y regresará para redimir a su pueblo. Ellos no tienen ministros
de culto salvo los cantantes de reggae.
El reggaeton quizás no adora a Ras Tafari, pero sus canciones
llevan mensajes negativos en textos vulgares que invitan a la promiscuidad
y a la corrupción del carácter y las buenas costumbres.
Así como la composición musical del reggae es deliciosa
al oído y al cuerpo, la cadencia del reggaeton es pegajosa
y convida al baile sensual; pero la juventud, ese divino tesoro
de cada sociedad, debe buscar la trascendencia de textos para ir
a una esencia limpia y atractiva. Es hora de dejar a un lado las
banalidades de un baile que nos lleva a satisfacer inquietudes propias
de la adolescencia por vías erróneas que pueda conducir
a flagelos como la drogadicción, el SIDA y hasta la propia
muerte.
Patrimonio MMM
En homenaje al Titán de Bronce, el día 4 de diciembre
de 1955, fue inaugurado este hermoso parque de forma triangular
y develado el busto de bronce en su honor.
La obra fue realizada por Avelino Pérez Urriola, escultor,
pintor y pedagogo. Antonio Maceo ha sido captado por el artista
con toda la fuerza de su carácter, con aquella expresión
única que sabía darle a su rostro en los momentos
más duros y críticos de la batalla.
En cada aniversario de su caída en combate, los guanajayenses
le rinden homenaje al Titán de Bronce, colocando ofrendas
florales en el parque que lleva su nombre. Este se ha convertido
también en el punto de partida de la multidirnaria peregrinación
que el 7 de diciembre acude al cementerio para rendir merecido tributo
a los caídos en el cumplimiento de honrosas misiones internacionalistas.
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