Guanajay
a diferencia de otros pueblos o ciudades tiene un escudo que lo
distingue, diseñado en 1950 por el guanajayense Enrique Céspedes.
En
la actualidad seis instituciones realizan un digno trabajo de
rescate y enriquecimiento de la cultura local y nacional.
La
existencia del río Capellanías y el surgimiento
del camino real a Vuelta Abajo favorecieron un paulatino poblamiento
y la fundación, que aunque se acordó tomar la fecha
de la primera quincena de diciembre de 1650, se tienen indicios
de su existencia un siglo atrás. La primera parroquia estuvo
emplazada en el centro de lo que hoy es el Parque Central, bajo
cuyo suelo aún descansan los restos de antiguos pobladores.
La economía en estos primeros años estuvo basada
en la cría de ganado y cultivos menores. Experimenta, con
la expansión de la industria azucarera en la segunda mitad
del siglo XVIII y la posterior introducción del café,
un ascenso que sitúa a Guanajay en los primeros planos
de la economía colonial. Esta bonanza económica
se traduce en el crecimiento del pueblo cuya arquitectura se enriquece
con espaciosas casas coloniales y rodean el lugar ingenios que
impresionan al novelista cubano Cirilo Villaverde según
lo describe en su Excursión a Vuelta Abajo.
En
las primeras décadas del siglo XIX en Guanajay existe un
importante auge cultural que le ganara el sobrenombre de Atenas
de Occidente. Surgen prestigiosos educadores de
destacadísima trayectoria, reconocida por la orden de Isabel
la Católica entregada por Alfonso XIII en 1883. Nacen en
este siglo personalidades literarias de la talla de José
Victoriano Betancourt, escritor costumbrista y primer cubano en
obtener en su tierra el título de Licenciado en Leyes;
Joaquín Nicolás Aramburu escritor y periodista,
Vicente Silveira poeta de fina sensibilidad autor de Flores
y Espinas merecedora de una elogiosa crítica
de José Martí. Múltiples periódicos
surgieron en el pasado siglo donde escribieron las más
autorizadas plumas de la localidad.
El
siglo XX es testigo de un crecimiento urbano que dotó a
Guanajay de nuevos barrios y se instalan nuevos talleres y fábricas
dedicados a la producción de cigarros, calzados y sogas.
El arte también encuentra lugar propicio en Guanajay, la
localidad se enorgullece de ser la patria chica de María
Teresa Vera una de las más grandes trovadoras cubanas y
autora de infinidad de canciones que integran el más selecto
repertorio musical del país, de las internacionalmente
conocidas sopranos Zoila Gálvez, Margarita Díaz
y Paula Manuela Regal.
El
puente más antiguo de Guanajay fue construido en el año
1842. Conocido como puente de La Reunión,
atraviesa el río Capellanías muy cerca del sitio
donde estuvo ubicada la mansión de la Condesa de Jibacoa
y fue sin dudas una vía importante en el traslado de las
tropas españolas hacia al cuartel San Carlos construído
quince años antes por recomendación del eminente
médico cubano Tomás Romay para alimentar a los soldados
insulares. Su logotipo identifica nuestra cuidad en la que existen
un total de veintiséis puentes y pasos peatonales.